En estos tiempos donde muchos se esfuerzan en corregir hábitos alimenticios y en adaptar rutinas diarias para llevar una vida saludable y estar en forma, la gran mayoría recurre a suplementos que aseguran brindar un empuje de energía y rendimiento de la actividad física durante el entrenamiento, sin tomar en cuenta que pueden obtenerlo de una forma mucho más natural a través de una buena taza de café.
Son muchos los portales, revistas especializadas e incluso medios de comunicación de gran alcance los que se han dedicado a informar sobre estos beneficios, siempre orientados al consumo de alimentos y bebidas de origen natural, asegurando que no es lo mismo un suplemento compuesto de un sin número de ingredientes de los que no se conoce aún las reacciones que puedan tener en la salud a largo plazo, a una taza de café que tiene miles de años de historia de consumo.
Una taza de café que acompañe el desayuno aproximadamente 45 minutos antes de entrenar disminuye la fatiga y ofrece un golpe de energía, además ayuda a liberar ácidos grasos, lo que contribuye a la pérdida de grasa, pues el cuerpo utiliza a ésta como energía.
Está claro que en el mercado existen suplementos en cápsulas que aseguran los mismos beneficios, pues se presentan como cafeína de una toma diaria, lo importante es tener en cuenta que nunca será lo mismo disfrutar de una taza de café que desde el primer sorbo comienza a ofrecer una carga potente de energía a una píldora con cafeína sintética y conservantes.
Otro punto importante es saber cómo preparar el café para que realmente aporte estos beneficios al rendimiento físico, debe ser un café espresso o americano, sin leche, cremas, chocolate o azúcar, nada que pueda convertirlo en un enemigo del régimen de entrenamiento.
Por último pero no menos importante es consumir un buen café, nunca será lo mismo tomar una taza de café instantáneo de supermercado a una taza de café en grano recién molido, la calidad de grano siempre será proporcional a los beneficios del mismo.

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